Paita

En Paita hay tuberías, caños, medidores, pero “no les cae agua”

Doña Cástula tiene más de 80 años y con paso lento camina hacía un caño que se encuentra a menos de 50 centímetros de tierra. Pese a su condición física repite esta acción todos los días, desde muy temprano, como caída de la cama, desde las 4:00 a. m. “Ya llevamos cuatro meses sin agua”, dice al momento de hacerle la primera pregunta.

Esta historia se repite como eco en diferentes zonas de la cuna de Miguel Grau. “Un pueblito” ubicado al noroeste de la región Piura, la naranja del norte en Perú. Manifestaciones y hasta reclamos en los radios parlantes caseros con locutores de estruendo bullicio ya parecen no ser suficientes. Mensajes para que las autoridades asuman una postura frente al problema.

“Sólo comprando, comprando… pero ahora de donde sacamos plata para comprar. A veces, a las quinientas, entra una cisterna a dejar agua”, continúa respondiendo la señora Cástula. Al mes, una familia, no muy numerosa, puede gastar hasta S/200 soles en la adquisición de tanques de 700 litros de agua. “Cada tanque cuesta S/25”, señala otra moradora en el A.H. Juan Valer Sandoval, un barrio que supera los 900 habitantes en la parte alta de la capital provincial.

La EPS Grau responde

Pero la amenazada presencia de ese líquido por las tuberías de las cuencas 1, 2 y 3 parece tener una explicación. “EPS Grau, con la licenciada encargada, nos dijo que la R7 lo tenía municipalidad […], pero nos mandó donde el ingeniero Merino, el ingeniero Merino nos dijo que ellos no tenían ningún interés en tener la R7 porque EPS Grau era una empresa en quiebra y que ellos no se beneficiaban con la R7 y que ellos ya habían hecho los cambios pertinentes […] y que ya habían contratado un electromecánico para que vea el R7 y cuál era el cambio de las placas”, indicó Rosa Ruíz Flores, quien participará en una manifestación para buscar salidas a la falta de agua en su zona.

Sin embargo, EPS Grau ha argumentado que ellos están abasteciendo con cisternas aquellas zonas a las que no les llega el agua. “EPS Grau ya cuenta, ya tiene, el servicio de agua en las zonas donde estaban desabastecidas como es Marko Jara, Juan Valer […] estamos tratando ahorita con los presidentes de las Juveco por qué, porque el área de coordinación Operacional está enviando las cisternas de agua para los sectores desabastecidos”, indicó Liduvina Godos, responsable del área Comercial de EPS Grau en Paita.

Así es como los paiteños sobreviven a diario sin agua. Hay tuberías enterradas, caños a centímetros del suelo, abiertos en su mayoría para que sus propietarios sientan que algo suena. Muchos incluso apelan al retorno de los noques. Sí, aquellos pilones donde hasta 2, 4 o 6 baldes de 20 litros era suficiente. Y aunque se invertía físico, la plática con los vecinos y hasta reclamos entre ellos por una gota caída al suelo; al final había un lugar donde llenar agua.

Jorge Castro

Jorge Castro

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